miércoles, 20 febrero 2019

Saber Primario y Primitivo

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Conviene, no confundir el saber vulgar y empírico con el buen sentido o el ejercicio espontáneo de la razón práctica, que se encuentra o se echa en falta tanto en ciertos individuos incultos como en el hombre de ciencia o en el filósofo. Es una cualidad, humana básica que la educación o la cultura perfecciona, pero que no crea, y que desde el nacimiento reside en germen en todo hombre. De aquí que sea preciso distinguir en el saber vulgar dos niveles distintos, dos actitudes diferentes, aunque de hecho, estrechamente vinculadas:


expertos1. Un saber que puede llamarse "primario", toma de contacto con el mundo, certeza de poder distinguir en él estructuras más o menos universales; en efecto, ante la mirada humana del mundo no aparece como un inmenso conglomerado caótico, juntando seres sin ningún vínculo entre ellos.


2. Sobreponiéndose a este saber primario y fundamental, formando parte de todo esfuerzo ulterior, ya sea científico o filosófico, el sentido común comprende otro saber que puede llamarse "primitivo", que no es sino el contenido no crítico que precisa el saber precedente. Comprende los primeros materiales, a los que se referirá la investigación científica; datos de la experiencia cotidiana enriquecida con las representaciones históricas y sociales de cada época y clase social.


Estos dos tipos de saber, presentes en el conocimiento vulgar, no constituyen dos terrenos extraños el uno al otro, sino que ambos expresan el diálogo del hombre con el mundo. El primero es más bien una actitud típicamente humana, inalienable, estructura de fondo que se encuentra en el ejercicio de la razón ante la realidad; se trata, por consiguiente, de un presupuesto a cualquier otro saber. El segundo es una simple etapa primitiva, un intento de dar contenido a la actitud precedente, y punto de partida que el progreso científico tiene que superar.

 
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